En una madrugada que debería haber sido tranquila, el asfalto de la Carretera de Manacor se convirtió en un escenario de riesgo absoluto. Un hombre, con más de 55 años a sus espaldas, decidió que las normas no eran para él y comenzó a conducir en sentido contrario. Pero eso no es todo; lo hizo bajo los efectos del alcohol. Este ‘kamikaze’ recorrió varios kilómetros, poniendo en jaque a todos los que se cruzaban en su camino.
La historia alcanzó un punto crítico cuando chocó frontalmente contra una furgoneta de reparto, al inicio de las Costes de Xorrigo. Imagina la escena: dos vehículos frente a frente, uno avanzando hacia donde no debía ir y el otro cumpliendo con su ruta habitual. El resultado fue devastador: el conductor del turismo sufrió heridas graves y el repartidor, aunque menos afectado, también tuvo que recibir atención médica.
Una noche para olvidar
Algunos conductores que se toparon con este despropósito alertaron rápidamente a los servicios de Emergencia. Y mientras patrullas intentaban localizarlo antes de que ocurriera lo inevitable, ya era demasiado tarde; el impacto ya había sucedido. La Guardia Civil no tardó en actuar y detuvo al hombre tras comprobar su estado etílico con una tasa mucho mayor a la permitida por ley.
Aparte del accidente y las lesiones, esto trae consigo unas penas serias: hasta dos años de prisión por poner en peligro vidas ajenas y privación del derecho a conducir durante varios años. Así que esta historia nos recuerda algo fundamental: ponerse al volante después de beber es jugar con fuego. La única tasa segura es 0,0 porque la seguridad vial nos concierne a todos.

