La noche del 30 de octubre, el polígono industrial de Can Valero se convirtió en el escenario de un espectáculo peligroso y caótico. Un grupo de alrededor de cien personas se reunió para disfrutar de unas carreras ilegales que rápidamente despertaron la preocupación vecinal. La Policía Local de Palma, alertada por un ciudadano al 092 que denunciaba que uno de los vehículos casi arrolla a un transeúnte, no tardó en actuar.
Acción rápida ante el descontrol
Los agentes del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) llegaron al lugar y, tras perimetrar la zona, comenzaron a contar a los asistentes. La situación ya era tensa y, aunque se impusieron numerosas sanciones administrativas y se retiró un vehículo, lo más impactante llegó cuando un joven español de 30 años decidió desafiar la autoridad: propinó un puñetazo en el pecho a uno de los policías.
Todo comenzó cuando este individuo empezó a lanzar insultos mientras sostenía un vaso enorme. Los agentes le pidieron que mostrara su documentación y soltara el recipiente. En lugar de eso, mostró una actitud agresiva, amenazando e increpando a los policías. Al intentar controlar su conducta violenta, él no dudó en golpear a uno de ellos.
Aparte del incidente con el agresor, la operación dejó más datos preocupantes: 25 actas por infracciones contra la Ordenanza municipal y 8 denuncias relacionadas con problemas como matrículas deterioradas o circular sin seguro. Y por si fuera poco, uno de los vehículos inmovilizados pertenecía a un conductor que arrastraba más de 1.100 euros en multas pendientes.
Al final del día queda una reflexión clara: estas concentraciones no son solo diversión; son un verdadero monocultivo turístico, donde la falta de respeto por las normas pone en peligro a todos. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que esto siga ocurriendo?

