Este viernes, el parque del canódromo de Palma se convirtió en un escenario de terror. Pablo Pérez, un joven que estaba allí, no podía creer lo que estaba presenciando. «La víctima pedía una ambulancia y repetía que se moría», cuenta con la voz entrecortada. El chico, de solo 26 años y vecino de la zona, fue testigo directo de cómo otro joven, apenas dos años más joven y español, le asestaba varias puñaladas en el pecho. «Recibió cinco o seis puñaladas, una de ellas tenía unos 10 centímetros de profundidad», recuerda.
Una llamada a la acción
Todo ocurrió alrededor de la una del mediodía. La tensión era palpable y los gritos resonaban en el aire mientras varios testigos llamaban a emergencias. No es fácil ver cómo alguien sufre así y sentirse impotente. Los equipos de emergencia llegaron rápidamente; la Policía Local y Nacional también hicieron acto de presencia para controlar la situación.
Pablo nos cuenta que el herido estaba consciente durante todo el tiempo, lo cual es un alivio dentro del caos. Finalmente, los sanitarios lograron estabilizarlo antes de trasladarlo al hospital Son Espases por las graves lesiones que había sufrido.
Los agentes comenzaron a hablar con los testigos para obtener pistas sobre el agresor, quien se dio a la fuga tras cometer este acto violento. Ahora, es el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional quien toma las riendas para investigar lo sucedido y dar con este individuo que ha dejado a todos en shock.

