La tarde del pasado miércoles 21 de octubre, alrededor de las 18.50 horas, una escena preocupante se desarrollaba en la Vía de Cintura. Un hombre español de 30 años puso en jaque a otros conductores con sus maniobras temerarias, fruto del alcohol que corría por sus venas. Fue gracias a la alerta de varios conductores que una patrulla del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) pudo actuar a tiempo.
Un zigzagueo peligroso
Los testigos no podían creer lo que veían: un coche haciendo zigzagueos y frenazos inesperados, invadiendo los otros carriles como si nada importara. ¿Hasta dónde puede llegar la irresponsabilidad? Los ocupantes de dos vehículos cercanos dieron el aviso a los agentes, quienes rápidamente se desplazaron al kilómetro 5. Allí, el caos era palpable; el conductor obligaba a otros a hacer maniobras evasivas para evitar una colisión segura.
Al detener el vehículo en el arcén, los policías notaron algo alarmante: su aspecto evidenciaba claramente que había estado bebiendo. La prueba de alcoholemia confirmó lo peor: dio un resultado positivo de 0,45 miligramos por litro, casi el doble del límite permitido. Este tipo de comportamiento no solo pone en riesgo su vida, sino también la de todos nosotros.
A raíz de estos hechos tan preocupantes, la Sala de Atestados ha comenzado las diligencias judiciales pertinentes por un posible delito contra la seguridad vial. El coche fue dejado bajo la responsabilidad de otro conductor autorizado mientras que nuestro protagonista será llamado ante la autoridad judicial cuando sea necesario.

