Farah El Bousairi es la esencia misma de que el esfuerzo y el talento pueden llevarte lejos. Esta púgil mallorquina ha cosechado un sinfín de éxitos desde que se calzó los guantes por primera vez, y su ambición no conoce límites: sueña con ser campeona del mundo. Pero antes, tiene una tarea crucial a la vista: defender su título europeo en un combate vital para ella, para el boxeo y para toda Mallorca.
El sacrificio detrás del sueño
Después de tantos años subiendo al ring, ¿qué pesa más en su corazón? “Mira, si nazco diez veces, diez veces seré boxeadora. Eso es así. El boxeo me da muchísimo más de lo que me quita”, asegura con una determinación que contagia. Antes de entregarse por completo al boxeo, Farah trabajaba como cocinera. Y aunque al principio le costaba compaginar ambas vidas, pronto se dio cuenta de lo complicado que era competir a alto nivel mientras tenía que cumplir con su jornada laboral: “Tenía que viajar a República Checa o Alemania para enfrentarme a las mejores. Ellas se dedicaban al boxeo al cien por cien y yo intentaba darlo todo tras mi trabajo”.
Aquí es donde entran las dificultades del deporte en España; mientras que fuera se reconoce mucho más el esfuerzo y la dedicación hacia este arte pugilístico, en casa aún queda un largo camino por recorrer.
“Si tuviéramos más apoyo mediático, nuestros logros no pasarían desapercibidos”, opina Farah. Desde sus inicios, cuando casi nadie creía en ella porque el boxeo femenino apenas existía en los medios hasta convertirse en una figura destacada; su trayectoria ha sido un verdadero acto de valentía.
Pese a las adversidades y comentarios despectivos como “no me interesa una tía”, Farah se mantuvo firme, acumulando experiencia y combates amateur antes de dar el salto profesional. Hoy está entre las diez mejores del mundo y eso no es casualidad; es fruto de años de esfuerzo.
A medida que avanza en su carrera —con una defensa crucial programada para noviembre— mira hacia adelante con confianza: “Esa pelea ya está ganada”, dice con seguridad. Sabe que cada paso cuenta y que ganar esa defensa podría catapultarla aún más cerca del campeonato mundial.
A todos aquellos seguidores mallorquines les lanza un mensaje claro: “Os espero para defender juntos nuestro cinturón europeo”. Con cada golpe, cada entrenamiento y cada sacrificio sigue demostrando que no solo busca ser campeona; quiere inspirar a futuras generaciones a seguir sus pasos en un deporte donde cada vez hay más chicas dispuestas a luchar sobre el ring.”

