La historia que hoy traemos nos deja sin palabras. En un giro inesperado de los acontecimientos, uno de los canteranos del Real Mallorca se vio envuelto en un escándalo que ha conmocionado a la afición y a la comunidad. Todo comenzó con un encuentro que, lejos de ser algo privado y consensuado, se convirtió en un verdadero drama cuando la joven involucrada se dio cuenta de que estaba siendo grabada sin su consentimiento.
Un intento desesperado por callar
Todo sucedió el pasado 14 de agosto, cuando un grupo de jóvenes del club decidió pasar una tarde juntos. En ese ambiente, una chica menor optó por tener relaciones sexuales con uno de los jugadores. Sin embargo, al momento más íntimo, ella se dio cuenta de que había otro chico escondido grabando todo desde dentro de un armario. Imagínate el horror al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo.
Tras este descubrimiento, la joven tomó la valiente decisión de acudir a la Policía Nacional para denunciarlo. Pero aquí no termina la historia. Al enterarse de sus intenciones, uno de los detenidos le ofreció dinero para que guardara silencio sobre lo sucedido. Es escalofriante pensar hasta dónde pueden llegar algunos para protegerse a sí mismos.
A raíz de esta denuncia, las autoridades comenzaron a actuar rápidamente. El club bermellón no tardó en reaccionar y expulsó inmediatamente a ambos futbolistas implicados; uno perteneciente al filial y otro aún menor, del juvenil División de Honor. Pero eso es solo una parte del problema.
Los agentes empezaron a buscar a los sospechosos y, aunque inicialmente uno estaba fuera de la isla, finalmente fueron arrestados como presuntos culpables del delito grave: corrupción de menores por grabar sin consentimiento.
El jugador menor ya está bajo el ojo atento de la Fiscalía de Menores mientras que el otro fue llevado ante el juez y posteriormente liberado tras declarar.
Además, otro compañero también fue interrogado por su posible implicación en esta situación tan delicada; él se desvinculó diciendo que le habían propuesto esconderse pero se negó rotundamente. Mientras tanto, el acusado principal no dudó en aceptar participar en esta violación total del derecho a la intimidad.

