La portavoz de Més per Palma, Neus Truyol, ha levantado la voz este lunes para señalar un problema que nos afecta a todos: «El PP se ha entregado al negacionismo climático de Vox y ha perdido otra oportunidad de preparar nuestra ciudad para lo que está por venir». Su denuncia va más allá de las palabras; han presentado un conjunto de enmiendas a la nueva Ordenanza de Urbanización, Arbolado y Espacios Libres con la esperanza de convertirla en una verdadera herramienta que responda a la emergencia climática.
Una ordenanza que llega tarde y mal
«Esta ordenanza llega tarde y mal», subraya Truyol. Y tiene razón, porque el Plan General ya marcaba que debía ser aprobada hace más de un año. ¿Y qué tenemos ahora? Una propuesta que no es ni ambiciosa ni efectiva para resolver los problemas reales que enfrentamos como vecindarios. Es más, el PP parece estar condenado a hacernos vivir veranos infernales. Cada año, las temperaturas en Palma son más altas, y esto no es solo una anécdota; es un aviso claro sobre lo que está por llegar.
La gran pregunta es: ¿qué hacemos hoy para evitar que dentro de veinte años nuestras calles sean inhóspitas? Truyol apunta hacia algo fundamental: «Detrás de esta ordenanza hay una discusión mucho más profunda: qué modelo de ciudad queremos para los próximos treinta años». Mientras el PP se centra únicamente en regulaciones técnicas, Més propone una mirada integral donde se priorice el clima, el arbolado, el agua y la biodiversidad.
«El PP ve calles y aceras; nosotros vemos personas», dice Truyol con pasión. Niños buscando sombra, ancianos deseando lugares donde descansar y barrios clamando por árboles que mitiguen el calor abrasador. Esta diferencia es clave entre simplemente administrar una ciudad o prepararla para un futuro digno.
Més per Palma no se queda ahí; su propuesta busca adaptar nuestra querida isla a las inminentes olas de calor. Imaginan refugios climáticos en todos los barrios, parques infantiles llenos de sombra y plazas frescas donde disfrutar del aire libre. También quieren aumentar la cantidad de árboles tanto en calles existentes como nuevas: «Actualmente hay muchos barrios donde el verde es solo una anécdota», recalcan.
Sostienen además la importancia de utilizar vegetación autóctona o adaptada al clima mediterráneo para reducir significativamente el consumo hídrico y mejorar la resistencia ante sequías. En definitiva, abogan por eliminar asfalto y sembrar vida; árboles y plantas deberían ser nuestros aliados contra este calor apabullante.

