El pasado sábado, a eso de las seis y media de la tarde, una escena dantesca tuvo lugar en la rotonda de acceso al polígono de Son Castelló, en Palma. Un joven de 23 años, originario de Suiza, se convirtió en protagonista involuntario de un accidente que pudo haber terminado mucho peor. Todo comenzó cuando decidió tomar una salida con prisa y terminó invadiendo el carril exterior sin mirar.
Un giro desafortunado
El impacto fue brutal. Su coche dio varias vueltas de campana antes de quedar destrozado sobre la calzada. Afortunadamente, ni él ni la conductora española de 32 años que circulaba correctamente resultaron heridos. ¿Cómo es posible? La suerte estaba del lado de ambos esa tarde.
Los agentes de la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) llegaron rápidamente para hacerse cargo del asunto y empezaron a investigar lo sucedido. Según las primeras indagaciones, el chico había estado conduciendo por el carril interior cuando decidió salir a toda velocidad, ignorando por completo la prioridad del otro vehículo que ya estaba en el exterior.
Aún intentando evitar el choque, giró bruscamente hacia la izquierda pero terminó golpeando el bordillo central, lo que le hizo perder totalmente el control del coche. El espectáculo no fue nada bonito: un vuelco espectacular que dejó a todos los presentes boquiabiertos.
A pesar del estruendo y los daños materiales evidentes en su turismo, ambos conductores viajaban solos y afortunadamente salieron ilesos. Para mayor tranquilidad, las pruebas de alcoholemia realizadas por los agentes dieron negativo. Al final del día, el joven asumió su error ante los policías y aceptó su responsabilidad por lo ocurrido.
Así queda este capítulo en Son Castelló: una lección más sobre la importancia de respetar las normas viales y no dejarse llevar por la prisa. La Policía Local se encargará ahora del proceso correspondiente para gestionar todo con las aseguradoras involucradas.

