El Gran Premio de Hungría dejó a Lewis Hamilton con una mezcla de rabia y resignación. Al llegar al circuito de Hungaroring, el heptacampeón mundial tenía la oportunidad perfecta para recortar distancias con el líder Kimi Antonelli. Sin embargo, un quinto puesto en la carrera le añadió solo 10 puntos a su cuenta, mientras que el joven talento de Mercedes se coló en el podio y sumó 15.
La gota que colmó el vaso
¿Y qué fue lo que ocurrió? En los momentos finales del GP, cuando ya se vislumbraba un final emocionante, le llegó una sanción por exceder el límite de velocidad en boxes. ¡Solo 0,1 km/h! Esa penalización de cinco segundos le costó caro y terminó siendo su segunda amonestación del fin de semana; previamente había caído tres posiciones en la parrilla por obstaculizar a Oscar Piastri durante la clasificación. No es fácil ser Hamilton cuando cada pequeño error parece amplificarse ante los ojos de los comisarios.
“Cada oportunidad que les doy a estos comisarios siempre acaba en sanción”, soltó con frustración hacia su ingeniero. Y no es para menos; las cosas no han ido bien desde hace un tiempo. En las últimas seis carreras ha recibido nada menos que cinco penalizaciones. Es como si estuvieran esperando a atraparle en cada curva.
A pesar de todo esto, Lewis sabe que tiene que cambiar las cosas. “He dejado escapar muchos puntos”, reflexionó tras la carrera, consciente de que aún queda camino por recorrer y muchas oportunidades para recuperar terreno. Pero no podemos olvidar lo difícil que está siendo este tramo del campeonato para él. Al final del día, todos somos humanos y sabemos lo desalentador que puede ser sentirse atrapado en un ciclo así.

