Carlos Sainz, el piloto madrileño, se siente como pez en el agua en su circuito natal. Sin embargo, este Gran Premio de España no es tan sencillo como podría parecer. Con un Williams que no para de dar guerra y que aún tiene mucho por mejorar, sus expectativas se centran en salvar la Q1. «Es complicado; apenas logré posicionarme 16º, solo superando a los Aston Martin y Cadillac», confiesa con sinceridad mientras se prepara para lo que viene.
Un circuito de locura
A pesar de las dificultades, nadie puede quitarle la alegría de competir en casa. «La pista es increíble. Es uno de esos lugares donde simplemente no quieres dejar de acelerar cuando te subes al coche. Es frenética, por decirlo suave», nos comparte con una sonrisa al bajarse del monoplaza.
Pero aquí está el problema: aunque disfruta cada giro y aceleración, sabe que eso no será suficiente para alcanzar metas más ambiciosas este fin de semana. «Solo debo trabajar duro; fue un día fluido sin problemas ni incidentes» explica tras sus primeras vueltas. Sin embargo, reconoce que la pista pone a prueba las debilidades de su coche y no espera ser competitivo.
Sainz describe Madring como un circuito lleno de curvas rápidas y frenadas lentas: «Si tienes que diseñar una pista que nos venga peor, quizás sea esta». Un reto enorme para él y su equipo, pero aún así sigue adelante con determinación: «Debemos conjugar todos los factores a nuestro favor y ver dónde acabamos al final del fin de semana».

