En Bruselas, el ambiente estaba cargado de tensión este lunes. Los ministros de Exteriores de la Unión Europea se encontraron ante un documento que podría cambiar las reglas del juego en su relación con Israel. Mientras España e Irlanda piden a gritos un veto total al comercio con los asentamientos israelíes en Cisjordania, otros, liderados por Alemania, abogan por mantener la diplomacia y evitar una ruptura definitiva.
Diferencias que marcan el rumbo europeo
El Consejo de Asuntos Exteriores se convirtió en un campo de batalla verbal. Alemania y los países bálticos defendían la necesidad de unanimidad para cualquier medida, mientras que España y algunos otros países propusieron que se adoptara por mayoría cualificada. En medio de todo esto, el ministro español, José Manuel Albares, no se contuvo: criticó abiertamente la “táctica dilatoria” que solo busca retrasar decisiones cruciales. “No hay lugar para más opciones”, sentenció Albares, subrayando que la prohibición debería ser inmediata.
Por su parte, Irlanda también mostró su descontento; su ministra Helen McEntee dejó claro que no está dispuesta a legitimar el comercio con territorios ocupados mediante aranceles o licencias. Es hora de actuar y no quedarse atrapados en debates interminables.
Xavier Bettel, ministro luxemburgués, fue aún más contundente al calificar de “vergonzoso” que Europa no pueda tomar decisiones frente a la escalada del Gobierno israelí. “No podemos esperar eternamente”, dijo ante la prensa antes de entrar a la reunión. Y es que muchos temen que otra vez se busque una excusa para posponer lo inevitable.
A medida que avanzaba la jornada y las posturas iban quedando claras, Maxime Prévot desde Bélgica instó a sus colegas a encontrar un “apoyo más fuerte”, resaltando el consenso general sobre lo inaceptable de la situación actual en Cisjordania. El debate sigue vivo y las decisiones urgentes son más necesarias que nunca; sin embargo, cada país tiene sus propias prioridades.
Aún así, los opositores a las sanciones comerciales no ceden terreno: desde Alemania hasta Italia sostienen firmemente su postura por unanimidad. Este tira y afloja entre posiciones podría dar pie a soluciones más tibias cuando lo que realmente se necesita es firmeza frente a una crisis humanitaria evidente.

