El 13 de julio en Madrid, se ha encendido una chispa de cooperación militar entre Rusia y China. Las Fuerzas Armadas de ambos países han comenzado una serie de maniobras conjuntas en el mar Amarillo, un movimiento que no solo busca afianzar sus relaciones, sino también reforzar su defensa mutua. La Flota del Pacífico, esa poderosa segunda fuerza naval rusa, ha sido la encargada de anunciarlo.
Este lunes, varios buques de guerra ya estaban en las aguas del mar Amarillo, listos para lo que han denominado Cooperación Naval 2026. Estos ejercicios se extenderán durante varios días, donde se pondrán a prueba sistemas de artillería y ametralladoras, todo ello en un contexto muy realista: simulando ataques con drones y lanchas no tripuladas.
Ejercicios conjuntos que trascienden fronteras
Los marineros rusos y chinos no se andarán con chiquitas. Con apoyo aéreo naval, realizarán operaciones de rescate y guerra antisubmarina. El texto oficial destaca que están preparándose para hacer frente a amenazas modernas en alta mar. En este ejercicio, participarán buques emblemáticos como el ruso ‘Varyag’, junto a destructores chinos como el ‘Anshan’ y submarinos avanzados.
Pero eso no es todo. Las fuerzas chinas han subrayado la valiosa experiencia rusa en rescate submarino. Un portavoz del Ejército chino mencionó que aprenderán mucho sobre detección colaborativa y rescate bajo el agua gracias a esta colaboración.
Toda esta actividad militar llega justo después de un ensayo balístico desde un submarino nuclear chino, algo que ha generado más de una crítica desde Estados Unidos. No cabe duda: ambas naciones están decididas a demostrar su fortaleza ante cualquier adversidad.

