Sucesos

La Policía Local toma cartas en el asunto en la playa de Can Pere Antoni

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El pasado fin de semana, la playa de Can Pere Antoni fue escenario de una intensa actividad policial. Los agentes del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) se lanzaron a las calles con un claro objetivo: poner freno a los botellones y las fiestas que, lejos de aportar alegría, solo generaban desorden y molestias entre los vecinos.

Desde el viernes 10 hasta el domingo 12 de julio, la Policía Local no se anduvo con rodeos. Las intervenciones resultaron en múltiples denuncias administrativas, dos detenciones por robo y la confiscación de altavoces que retumbaban más que una orquesta sinfónica. La primera acción ocurrió en la madrugada del viernes cuando, tras varias llamadas alertando sobre un hurto, los agentes dieron caza a dos jóvenes argelinos que se movían en un patinete eléctrico y acababan de arrebatar pertenencias valoradas en más de 400 euros a bañistas desprevenidos.

Actuaciones contundentes contra el desmadre

Ya el sábado, los agentes decidieron actuar ante una fiesta descontrolada donde la música sonaba a todo volumen como si no hubiera un mañana. El resultado fue claro: cinco denuncias por consumo de alcohol en la vía pública y otros tantos por orinar donde no se debe. Pero eso no es todo; también incautaron un altavoz que hacía vibrar las olas.

Esa misma noche, otro conductor tuvo su momento menos brillante al superar la tasa permitida de alcoholemia. Su vehículo terminó en el depósito municipal mientras su fiesta llegó a su fin abruptamente. Además, una mujer fue investigada por daños leves; claramente, algunos todavía no entienden que hay límites que no se deben cruzar.

No contentos con esto, el domingo continuaron su labor y encontraron más ruidos molestos. Se retiró otro altavoz, se levantó un acta por ocupación irregular y se formularon tres denuncias por tenencia de drogas. La Policía Local ha dejado claro que estas acciones van a ser constantes para asegurar una convivencia pacífica en Can Pere Antoni y más allá.

Aunque aún queda camino por recorrer para mantener este ambiente sano entre todos nosotros, queda patente que aquí nadie está dispuesto a tirar toallas ni dejar pasar lo inaceptable.

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