La Guardia Civil de Calvià ha encendido las alarmas tras la detención de tres chicos, dos de ellos de 18 años y uno menor, todos españoles. Su estancia en la isla, que debería haber sido una aventura veraniega como cualquier otra, se convirtió en un auténtico desastre. Mientras disfrutaban del ambiente festivo de Magaluf, idearon un plan nada inocente: hacerse pasar por amigos para acercarse a grupos de chicas y, cuando estas les abrían las puertas de sus hoteles, ¡zas! A robar sin piedad.
Un juego peligroso
En un giro escalofriante de los acontecimientos, uno de ellos incluso agredió sexualmente a una víctima. Así lo han confirmado las investigaciones llevadas a cabo por el equipo Zulú Bravo de la Policía Judicial. En varias ocasiones, estos jóvenes lograron engañar a mujeres en el bullicioso ocio nocturno y aprovecharse de su confianza.
Pero eso no fue todo; también se hicieron con una tarjeta bancaria que utilizaron para hacer compras en Palma antes de que su dueña pudiera reaccionar. El caos continuó cuando hurtaron un ciclomotor estacionado en plena calle, dejándolo tirado poco después. La conexión entre los distintos delitos quedó clara gracias al análisis meticuloso de las denuncias y a unas fotos proporcionadas por una víctima que coincidían al milímetro con sus descripciones.
Finalmente, el lunes pasado fueron localizados y detenidos. Durante el registro en su alojamiento, los agentes recuperaron todas las pertenencias robadas y el ciclomotor fue devuelto a su legítimo dueño. Una historia que comenzó como unas vacaciones ahora es un recordatorio inquietante sobre cómo algunas noches pueden volverse oscuras.

