En el corazón de Palma, la controversia sobre el futuro del complejo de Gesa sigue encendiendo los ánimos. Vox ha presentado su propia visión, donde plantea un ambicioso proyecto que incluye doscientas plazas de aparcamiento subterráneas y una vasta zona verde en la Fachada Marítima. Pero, ¡ojo! La sombra del coste acecha, pues se estima que este plan podría superar los 130 millones de euros. Y aquí viene la pregunta del millón: ¿podemos asumir semejante gasto mientras hay problemas urgentes por resolver en nuestra ciudad?
La realidad de Palma
Fulgencio Coll, portavoz de Vox en Palma, no se ha cortado un pelo al expresar su preocupación: «Palma no es una ciudad cuidada», decía con contundencia. La falta de vivienda es una tragedia palpable, barrios descuidados claman por atención y la movilidad y seguridad siguen siendo asignaturas pendientes. Además, no podemos olvidar la acumulación de basura que ensucia nuestras calles.
En este escenario caótico, Vox propone dar un giro a la situación con una concesión administrativa que no requeriría inversión del gobierno local. Según ellos, han realizado un preestudio que asegura que esta opción es viable; incluso han consultado a diversos operadores y los números parecen respaldar su idea.
Aunque antes apoyaron la compra del edificio bajo ciertas condiciones —donde destacaban que el coste debía ser cero— ahora parece haber más dudas sobre cómo proceder. Coll recordaba cómo el 30 de enero de 2025 se solicitó un plan para utilizar el edificio y licitar el modelo necesario para su viabilidad; sin embargo, esas promesas todavía están en el aire.
La propuesta de Vox también mantiene intactos los dos edificios existentes e imagina toda la Fachada Marítima como un gran espacio ajardinado. La idea es clara: destinar esos 130 millones a mejoras vitales para Palma en lugar de tirarlos a la basura en proyectos faraónicos.
Cabe mencionar que Vox asegura contar con el respaldo técnico necesario para llevar adelante esta idea; aunque mantienen bajo secreto quiénes son sus asesores arquitectónicos e ingenieros. Y así las cosas, Coll dejó caer una advertencia sobre su apoyo a los presupuestos del PP: «Aún no hemos decidido nada, pero hoy por hoy ese apoyo no está garantizado». Si deciden rechazar esos presupuestos, claro está que también quedaría en entredicho todo lo relacionado con Gesa.
A medida que avanza esta legislatura llena de promesas incumplidas, el malestar crece entre quienes sienten que les han tomado el pelo al aprobar mociones sin llevarlas a cabo. Este tira y afloja deja claro que las decisiones sobre el futuro urbano son más complicadas de lo esperado.

