Alba Marí no puede ocultar la felicidad en su rostro mientras abraza a Lola, su querido yaco de cola roja. Después de seis días de angustia y preocupación, la pequeña ave ha regresado a casa, y lo ha hecho de una forma que nadie se esperaba. El 27 de mayo, Lola desapareció en el barrio palmesano del Rafal, dejando a su dueña sumida en la incertidumbre. Pero este lunes, la suerte cambió y Lola fue encontrada sana y salva gracias a la ayuda desinteresada de un joven que la localizó en Santa Catalina.
Un encuentro lleno de emociones
El reencuentro fue un momento cargado de emociones. «Una amiga me avisó sobre una publicación que habían hecho», cuenta Alba con voz entrecortada por la emoción. «Fui corriendo al lugar donde decían que estaba, aunque estaba lejísimos». Cuando llegó, encontró a Lola descendiendo del árbol donde había estado escondida durante tantos días. Pero el regreso no fue sencillo: «Estaba muy mal, súper deshidratada y delgadita. Creo que ya estaba en las últimas», recuerda Alba con lágrimas en los ojos.
A pesar del estado delicado de Lola, cuando se vieron por fin, todo cambió: «Enseguida me reconoció y me dio muchos besos». Esa alegría inmensa llenó el corazón de Alba tras días difíciles marcados por el miedo a perderla. Durante ese tiempo, amigos y extraños se unieron para ayudarles; compartieron fotos y avisos sobre posibles avistamientos del ave perdida. «He vuelto a creer en la gente», dice con gratitud Alba. «Todavía hay personas realmente buenas». Ahora Lola descansa en casa junto a Bella, su inseparable perrita. Aunque está débil y duerme mucho, lo más importante es que está con su familia nuevamente.

