Este pasado sábado, el mundo del cine se vistió de luto al conocer la noticia del fallecimiento de Josefina Molina, una auténtica leyenda y pionera en la dirección cinematográfica española. Con 89 años, dejó un legado imborrable que marcó un antes y un después en la historia del séptimo arte en nuestro país.
Nacida en Córdoba, Josefina fue la primera mujer en obtener el título de directora-realizadora en la Escuela Oficial de Cinematografía. La Academia del Cine no tardó en rendir homenaje a su memoria, describiéndola como una mujer visionaria y luchadora, que siempre buscó hacer del cine un espacio inclusivo para las mujeres. ¿Quién puede olvidar sus icónicas obras como ‘Función de noche’ o ‘Esquilache’? Cada uno de sus proyectos fue una oportunidad para contar historias desde una perspectiva femenina, algo que no era común en su época.
Un legado lleno de pasión
Molina inició su carrera en TVE allá por 1964, dejando huella con series memorables como ‘Teresa de Jesús’, interpretada por Concha Velasco. Su talento no pasó desapercibido y pronto empezó a dirigir largometrajes que exploraban temáticas profundas y relevantes. En 1973 dio el salto al cine con ‘Vera, un cuento cruel’, pero fue con ‘Lo más natural’ donde realmente deslumbró, logrando nominaciones al Goya y llevándose finalmente el premio a Mejor Banda Sonora Original.
A lo largo de su carrera recibió numerosos reconocimientos: desde la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes hasta el Goya de Honor. En 2006 fundó junto a otras grandes directoras la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), demostrando así su compromiso con visibilizar el papel femenino en el sector audiovisual. Sin duda, Josefina Molina no solo abrió puertas; derribó muros.

