En la semifinal del Mundial 2026, Ousmane Dembélé no se mordió la lengua durante el descanso del partido contra España. Frustrado con la estrategia de presión que estaba llevando a cabo su propio equipo, el Balón de Oro no dudó en soltar un dardo directo hacia sus compañeros. Justo cuando Mikel Oyarzabal había puesto a ‘La Roja’ por delante desde el punto de penalti, Dembélé alzó la voz para criticar lo que consideraba una presión desorganizada y poco efectiva.
El eco de sus palabras en el vestuario
Sin embargo, su queja no cayó bien en el vestuario galo. Algunos compañeros le respondieron con cierto desdén, recordándole que sus quejas suelen surgir solo cuando él se siente acorralado sobre el terreno de juego. En definitiva, no fue un buen momento para desahogarse; más bien, parecía un intento desesperado por poner orden en un caos defensivo que ya estaba fuera de control.
A pesar del intento de Dembélé por dar un toque de atención, las cosas siguieron mal para Francia. La conexión brillante entre Pedro Porro y Dani Olmo culminó en otro gol que selló la eliminación francesa. La superioridad española fue evidente: dominaron el balón y neutralizaron por completo a uno de los ataques más letales del torneo.
Al final del encuentro, Didier Deschamps no tuvo más remedio que reconocerlo: «Fuimos técnicamente inferiores. Es culpa nuestra», dijo con una autocrítica que resonó tanto como las palabras de Dembélé en el vestuario. Ahora, Francia se prepara para enfrentar a Inglaterra en busca del tercer puesto, mientras España aguarda ansiosa la gran final contra Argentina.

