En medio de un clima tenso y lleno de emociones, el ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, ha levantado la voz. Ha calificado como «inadmisible» el trato que han recibido los activistas detenidos en la flotilla humanitaria por parte de Israel. Esta declaración llega tras la polémica generada por un video donde el ultraderechista Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional israelí, aparece reprendiendo a los detenidos que se encuentran esposados y arrodillados en el puerto de Ashdod.
Barrot no ha dudado en señalar que las acciones del político israelí son inaceptables incluso para sus propios colegas en el Gobierno. «Las actuaciones de Ben Gvir son inadmisibles», escribió en redes sociales mientras anunciaba la convocatoria del embajador israelí en París. Es evidente que esta situación ha tocado fibras sensibles y su reacción muestra una fuerte respuesta desde el Gobierno francés.
La exigencia de respeto y protección
El ministro galo también ha dejado claro que van a transmitir su indignación al representante israelí y esperan recibir explicaciones sobre cómo están tratando a esos activistas que simplemente intentaban llevar ayuda humanitaria a Gaza cuando fueron interceptados en aguas internacionales. «La seguridad de nuestros compatriotas es una prioridad constante», dijo Barrot con firmeza, subrayando que aunque no apoyen la iniciativa de la flotilla, eso no justifica un trato despectivo hacia quienes participan.
A medida que las imágenes del ministro israelí ondeando una bandera y paseando entre los activistas encadenados se difunden, la controversia se extiende más allá de las fronteras francesas. Países como Italia, España y Polonia también han expresado su preocupación ante lo ocurrido. La pregunta ahora es: ¿qué medidas se tomarán? La comunidad internacional observa con atención esta situación tan delicada.

