Este sábado, las calles de Viena se llenaron de un mar de voces y banderas palestinas, cuando miles de manifestantes decidieron plantarse contra la participación de Israel en el festival de Eurovisión. Con el lema «Ningún escenario para el genocidio», los asistentes no solo mostraron su rechazo a esta presencia, sino que también enviaron un mensaje claro: no hay lugar para la normalización del sufrimiento.
El embajador palestino en Austria, Salá Abdel Shafi, estuvo presente y compartió su firme postura. “La participación de Israel busca normalizar el genocidio”, afirmó con contundencia. Y añadió: “Nos une la paz. Nos une el amor, pero no nos une el genocidio”. Unas palabras que resonaron entre los presentes, quienes recordaron que mientras ellos celebran un festival, en Gaza se vive una tragedia diaria.
Un acto cargado de significado
La declaración que respaldó la protesta fue clara: «Dan una plataforma para la propaganda de Israel en el Festival de la Canción». Los organizadores enfatizaron su compromiso no solo con los derechos palestinos, sino también con la lucha contra todas las formas de discriminación. “Estamos aquí por todos”, dijeron.
A pesar del clima tenso y cargado emocionalmente, la Policía confirmó que no hubo incidentes durante la manifestación. Este acto es un recordatorio poderoso sobre cómo el arte puede ser utilizado como vehículo para transmitir mensajes profundos y urgentes.

