El pasado sábado, las noticias desde Siria nos trajeron una inquietante realidad. Las autoridades del país han alzado la voz para denunciar que el Ejército israelí ha puesto en marcha una nueva operación terrestre en la campiña del sur, justo donde la situación ya era complicada. En concreto, esta acción se centra en dos localidades de la provincia de Quneitra.
La agencia oficial SANA no tardó en informar sobre el despliegue de vehículos militares israelíes en Saida al Hanut y las inmediaciones de Al Muallaqa. Imaginemos la escena: cuatro vehículos del Ejército israelí irrumpen en Saida al Hanut, registrando varias casas sin que hasta el momento se haya confirmado ninguna detención. Por otro lado, otros tres carros de combate hicieron su aparición cerca de Al Muallaqa, específicamente en Tell al Daraiyat, pero parece que decidieron dar un paso atrás y retirarse.
Nuevas tensiones y reclamos legales
SANA también recordó que un joven sirio fue detenido temporalmente por las fuerzas israelíes hace unos días durante una incursión similar en Saida al Hanut. Esto es parte de un patrón alarmante que empezó tras la invasión del suroeste de Siria a finales de 2024. Israel justifica sus acciones afirmando que busca establecer una zona de seguridad adicional, alegando los peligros derivados de la inestabilidad provocada por los enfrentamientos con grupos yihadistas como Hayat Tahrir al Sham.
No obstante, las nuevas autoridades sirias están exigiendo a gritos la retirada inmediata de Israel y su regreso a las líneas establecidas desde 1974. Ellos sostienen firmemente que todas estas maniobras del Gobierno israelí son nulas y carecen totalmente de validez legal según el derecho internacional. Una historia más en este complicado entramado geopolítico donde las vidas humanas son las más afectadas.

