En una noche donde el fútbol sala brilló con fuerza, el Palma Futsal hizo lo que mejor sabe: ganar. Con un marcador claro de 3-7, el equipo mallorquín dejó claro que no se conforma y está decidido a luchar por ese título liguero tan ansiado. En esta jornada 27, los chicos de Antonio Vadillo demostraron su fortaleza y supieron capear la presión del Ribera Navarra, que sabía que necesitaba sumar puntos si quería seguir en la pelea.
Un inicio arrollador
Desde el primer minuto, el Palma mostró su ambición. Mientras los locales buscaban sorprender con rápidas contras, fue un zurdazo de Fabinho el que llegó primero pero terminó alto. Pero no hubo tiempo para relajarse; Dennis, con su garra habitual, comenzó a empujar al equipo hacia adelante y así empezaron las ocasiones. Pronto llegó el primer golpe: un gran pase culminado por Lucao, quien abrió la lata.
Poco después, en solo dos minutos, Ernesto amplió la ventaja y Mateus Maia, con una jugada brillante en solitario, sentenció casi sin quererlo al rival tras anotar el tercer gol. Y aunque los locales intentaron reaccionar antes del descanso—con goles de Terry y Otero—la primera mitad terminó 2-4 a favor del Palma.
A la vuelta del vestuario, Navarra salió decidido a dar guerra, pero se encontró con un Palma sólido en defensa. Tras algunos intentos fallidos por parte del equipo local, fue Peña quien sumó otro tanto para los visitantes. A pesar de seguir luchando hasta el final e incluso utilizando portero-jugador para intentar maquillar el resultado, Charuto cerró la cuenta definitiva poniendo el 3-7 en los últimos minutos.
Con este triunfo, Mallorca da un paso más hacia un objetivo histórico: lograr ese primer gran trofeo nacional que tanto anhelan sus aficionados.

