El Palma Futsal ha cerrado la temporada 2025-2026 con un balance que, aunque lleno de desafíos, es digno de aplauso. José Tirado, presidente del club, junto a Antonio Vadillo, el técnico, han analizado un año donde se han vivido momentos intensos. Desde conseguir una intercontinental hasta alcanzar la final de la Supercopa de España y dejarse todo en la Champions League. Una campaña que también trajo consigo dificultades, especialmente por las lesiones que han puesto a prueba al equipo.
Una base sólida para seguir creciendo
Tirado no se anda con rodeos al afirmar que el objetivo siempre es estar en lo más alto. No tienen miedo a decirlo: nunca van a tener «la presión de ganar», pero sí quieren seguir «creciendo y mejorando». Y así debe ser, porque esa ambición está en su ADN. Al mirar hacia atrás, el presidente se siente satisfecho y reconoce el esfuerzo de cada jugador y cuerpo técnico. Todos han tenido que lidiar con una exigencia tremenda y eso ha llevado a momentos tensos en los que el trabajo duro ha brillado.
Con miras al futuro inmediato, José resalta que el mejor fichaje será la continuidad de gran parte del plantel actual. La juventud que llega promete prepararles aún más para los retos venideros. Juntos, con un enfoque claro desde el primer día y apoyándose mutuamente, están listos para cumplir los objetivos planteados.
Poniendo nota a esta temporada tan intensa, Tirado se queda con un sólido «8,5-9». Si hubieran logrado algún título más podría haber sido un año memorable; sin embargo, subraya las palabras de Vadillo sobre cómo están ahí para golpear la puerta: «Dependiendo del año se abrirá una o ninguna». Hay que estar preparados para seguir intentando.
Antonio Vadillo añade su perspectiva sobre este viaje deportivo: una temporada calificada como «muy buena», donde jugaron tres finales y terminaron terceros en liga regular. No hay que centrarse en lo que falta sino valorar lo conseguido. El trabajo arduo de todos merece reconocimiento; incluso aquellos jugadores jóvenes del filial han aportado mucho al equipo principal.
Aunque llegaron algo mermados al final por lesiones o cambios en la plantilla, saben adaptarse como verdaderos camaleones a las circunstancias. Y ahora toca recargar energías antes de volver al ruedo este verano; esa continuidad entre jugadores facilitará comenzar con buen pie cuando retomen las actividades.
Vadillo se siente como en casa dentro del club y asegura su compromiso mientras pueda aportar valor. Sabe lo desgastante emocionalmente que puede ser este camino pero sigue motivado por un proyecto donde cree firmemente. De cara al próximo año tiene claro lo necesario: ser más compactos y encontrar ese equilibrio vital dentro del campo para alcanzar las metas deseadas.

