El pasado 28 de abril, hace ya un año, la historia eléctrica de España cambió. Un apagón masivo dejó a millones de personas sin luz, y con ello, se desató un caos que afectó hospitales, transporte y hasta nuestras comunicaciones más cotidianas. Fue un día para olvidar, pero también para aprender. Ante esta sombra del pasado, hemos decidido preguntarle a la inteligencia artificial: ¿estamos realmente fuera de peligro?
Las lecciones no aprendidas
A pesar de que la IA nos dice que no hay una fecha concreta para otro apagón similar al de 2025 ni un riesgo inminente, su mensaje es claro: siempre existe algún tipo de riesgo estructural. Puede parecer una tontería, pero esas palabras pueden resonar profundamente en nuestras vidas. “Podría haber otro colapso si se dan las condiciones adecuadas”, sostiene el ingeniero Manuel Moral desde su perspectiva experta.
La realidad es que factores como cambios bruscos en la generación eléctrica o días con alta demanda pueden complicar nuestra estabilidad energética. Y aunque los datos apuntan a que el riesgo ha disminuido gracias a nuevas normativas e inversiones, el temor sigue latente entre nosotros.
Pero no todo está perdido; la IA estima que cada año hay menos del 1% de probabilidad de sufrir otra crisis como la anterior. Es como lanzar un dado cargado: puede pasar mucho tiempo antes de que volvamos a enfrentarlo… O quizás no tanto.
Aun así, nos queda una pregunta importante: ¿realmente estamos preparados? Las respuestas son ambiguas. Mientras algunos expertos advierten sobre la vulnerabilidad del sistema actual, otros nos recuerdan lo esencial que es estar listos ante cualquier eventualidad.
No se trata solo de tener linternas y velas; hay algo más profundo en juego aquí. Recuerdos vívidos del terror colectivo vivido durante el apagón aún persisten en nuestros corazones y mentes. Por eso mismo, debemos ser proactivos y mantenernos informados sobre cómo actuar ante posibles emergencias.

