Este martes, la Audiencia de Palma se convirtió en el escenario de una historia que deja sin aliento. Un padre y su madre, la abuela de una niña, están siendo juzgados por maltratar y abusar sexualmente de ella durante tres largos años. La voz temblorosa de la víctima resonó a puerta cerrada mientras se reproducía su declaración, un testimonio que revela lo inimaginable.
El oscuro relato de tres años de sufrimiento
La Fiscalía no se ha andado con rodeos: pide ocho años de cárcel para el padre, quien supuestamente sometía a su hija a tocamientos inapropiados y le plantaba besos en los labios a pesar de sus súplicas para que parara. Y por si fuera poco, también le hacía comentarios lascivos, despojándola de su dignidad al decirle que era ‘su propiedad’. Por otro lado, la abuela enfrenta una pena menor: doscientos años y medio por maltrato. Ambos negaron los hechos, pero lo que está claro es que estos actos dejaron huellas profundas.
Los episodios de agresiones físicas y psicológicas eran constantes. Golpes con puños, bofetadas e incluso zapatillas volando hicieron parte del día a día de la pequeña entre 2017 y 2020, cuando apenas tenía entre 9 y 11 años. Y aquí viene lo más doloroso: nunca llevaron a esta niña al médico para curar sus heridas. Es como si su sufrimiento hubiera sido invisible para ellos.
A raíz de todo esto, la vida de la menor dio un giro inesperado. Tuvo que someterse a un tratamiento psicoterapéutico debido al trauma vivido. En julio del 2020, finalmente fue considerada en situación de desamparo y el Institut Mallorquí d’Afers Socials (IMAS) asumió su tutela. Una luz en medio de tanta oscuridad.

