El pasado miércoles, la Policía Nacional se presentó en una vivienda de las afueras de Palma y lo que encontraron fue sorprendente: 400 plantas de marihuana listas para ser cosechadas. La historia comienza cuando el Grupo II de Estupefacientes de la UDYCO recibió un chivatazo sobre un posible cultivo ilegal en sa Casa Blanca. Y vaya si dieron con ello.
Un negocio clandestino bien montado
Los agentes no perdieron tiempo y, tras recopilar toda la información necesaria, decidieron actuar. Con el respaldo de una orden judicial, entraron en el domicilio y descubrieron algo más que simples plantas: una instalación eléctrica totalmente ilegal, cámaras de vigilancia por doquier y un despliegue impresionante para cultivar marihuana. Desde compresores de aire hasta aparatos diseñados para maximizar el rendimiento del cultivo; parecía que estaban preparados para convertir su hogar en un verdadero invernadero del narcotráfico.
No solo eso, durante el registro también encontraron más de 1.000 euros en efectivo. Pero lo más curioso fue escuchar al hombre arrestado argumentar que todo era para su propio consumo. ¿En serio? Con esas cantidades y esa infraestructura, parece evidente que no estaba solo disfrutando del verde por cuenta propia.
A este operativo se sumaron también efectivos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y Guías Caninos, dejando claro que este tipo de acciones no se toman a la ligera. En definitiva, esta detención pone sobre la mesa un problema real que muchos prefieren ignorar: el monocultivo turístico está dejando sin espacio a otros negocios legítimos y esto es solo una muestra del caos que puede generar.

