Era una noche de sábado cualquiera en Palma, el aire fresco del mar y las risas resonando en el Paseo Marítimo. Pero para una pareja de turistas, esa velada se convirtió en una pesadilla. Dos jóvenes decidieron que era un buen momento para hacer de las suyas y, mientras esperaban un taxi, atacaron brutalmente a la pareja.
El hombre no tuvo tiempo de reaccionar; uno de los agresores le golpeó por la espalda y lo hizo caer al suelo. Y ahí no terminó todo, porque los otros dos no dudaron en seguir golpeándole cuando ya estaba indefenso. Un espectáculo dantesco que dejó a todos los presentes con la boca abierta.
Un testigo valiente y la rápida intervención policial
Afortunadamente, un testigo se plantó ante este abuso y logró asustar a los agresores, quienes huyeron despavoridos sin poder llevarse el bolso de la mujer. La Policía Nacional fue alertada inmediatamente por los controladores del local cercano. Al llegar, encontraron a la pareja visiblemente alterada; el hombre tenía heridas en la cara y varias fracturas.
Los agentes no perdieron tiempo. Escucharon las versiones de las víctimas y salieron en busca de esos cobardes que habían decidido atacar a alguien que solo quería disfrutar su viaje. Tras unas rápidas batidas por las calles cercanas, dieron con dos jóvenes cuyos rasgos coincidían con los descritos por los testigos. Pero al ver a la policía, intentaron hacerse los distraídos como si eso fuera suficiente para escapar.
No hubo forma; fueron detenidos bajo sospecha de robo con violencia. Lo triste es que estas situaciones manchan el encanto del lugar y nos recuerdan que hay quienes piensan que pueden arruinar la diversión ajena sin pensar en las consecuencias.

