Hoy queremos hablar de un caso que nos deja helados. En la Audiencia de Palma, un hombre de 30 años, originario de Ecuador, se ha declarado culpable de abusar de una niña de tan solo 11 años en Manacor. Este martes, ha aceptado una condena de cuatro años de cárcel tras haberle pedido fotografías íntimas. Un verdadero horror para cualquier familia.
Los hechos son escalofriantes. El acusado y la menor se conocieron gracias a que sus madres eran amigas. Entre 2016 y 2017, el joven comenzó a charlar con ella a través de WhatsApp e Instagram. Lo que empezó como una amistad se convirtió rápidamente en algo siniestro, ya que convenció a la niña para que le enviara 90 fotos donde posaba con ropa interior y lencería, destacando sus partes más íntimas.
El impacto en la vida de la víctima
Pero no solo eso; cuando tenían momentos a solas en casa del acusado, él no dudó en aprovechar para tocarla inapropiadamente. Todo esto ha dejado secuelas devastadoras: ansiedad, depresión e incluso pensamientos suicidas han atormentado a esta pequeña desde entonces. Nos preguntamos: ¿cómo puede alguien hacer esto?
A pesar de las circunstancias atenuantes señaladas por la fiscal —como las dilaciones indebidas del caso— no podemos olvidar el sufrimiento infligido a esta niña inocente. Al principio, se pedían 13 años de prisión para el culpable, pero después se llegó a un acuerdo que redujo la pena considerablemente. Ahora tendrá una suspensión durante cinco años si cumple ciertas condiciones: no cometer delitos y participar en un programa educativo sobre sexualidad.
No podemos dejar pasar por alto también los 12.000 euros que deberá pagar como indemnización por los daños morales causados; aunque hay quienes dirán que nada puede reparar el daño emocional sufrido.
Ciertamente es un tema delicado y doloroso al que debemos prestar atención como sociedad; porque si no lo hacemos, simplemente estaremos tirando a la basura el futuro de nuestros niños.

