Todo ocurrió un día cualquiera, a las 10.50 horas del pasado 15 de octubre. Un coche, conducido por un hombre que no solo llevaba su destino en mente, sino también a dos acompañantes, decidió que era buena idea cambiar de dirección. Pero lo que parecía un simple viaje se convirtió en una pequeña odisea cuando el vehículo se subió a la acera y chocó frontalmente contra un pilón metálico en el Camí de Gènova.
El motivo del incidente, según contó el conductor a los agentes de la Policía Local de Palma, fue nada menos que un despiste. Aseguró que intentaba recoger una tarjeta de aparcamiento para personas con movilidad reducida que se le había caído del salpicadero mientras giraba en una rotonda. Sin embargo, los investigadores no encontraron pruebas suficientes para corroborar su versión.
Afortunadamente, todos ilesos
A pesar del fuerte impacto y los importantes desperfectos en la parte frontal del coche —con la luna parabrisas rota y el pilón arrancado—, el conductor salió ileso. La Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) acudió al lugar tras ser alertada por este curioso siniestro y realizó las pruebas pertinentes al conductor, quien dio negativo en alcohol.
No hubo necesidad de trasladar a nadie al hospital; afortunadamente, ni él ni sus acompañantes sufrieron lesiones. Pero la escena dejó claro que hay momentos donde nuestra atención puede traicionarnos. A veces simplemente nos distraemos intentando recuperar algo tan insignificante como una tarjeta mientras conducimos.

