El pasado 10 de diciembre de 2024, una tarde que debería haber sido como cualquier otra, se tornó en un escenario de horror en el Coll d’en Rabassa. George Virgiliu Teianu, un hombre rumano de 42 años, acababa de cometer un acto inimaginable al asestar 66 puñaladas a su novia, Rosario Díaz, conocida por todos como ‘Chari’. En medio del caos, este individuo decidió dirigirse a la policía con una calma que erizaba la piel. «¡Detenedme! ¡Soy yo quien la ha matado mientras conducía!», exclamó con frialdad mientras levantaba el brazo para llamar su atención.
Los agentes que lo encontraron ese día recordarán siempre su extraño comportamiento. Uno de ellos comentó que George parecía estar completamente ajeno a la gravedad de lo ocurrido; «no se le veía alterado», decía, como si su confesión fuera simplemente una anécdota. El oficial no podía creer cómo podía hablar sobre el asesinato con tal tranquilidad, sin señales evidentes de haber consumido alcohol o drogas.
Un testimonio desgarrador
Aquella jornada negra también dejó huellas profundas en los policías que llegaron al lugar del accidente. Uno de ellos relató cómo encontró dos vehículos: un Ford Puma y un Peugeot 107 donde estaba Chari. Al abrir la puerta del segundo coche, se encontró con una imagen dantesca; una bola de ropa y una cara familiar en el suelo. Su experiencia previa le decía que no era la primera vez que presenciaba algo así, pero eso no mitigaba el horror: «Era una mujer cuyas heridas hacían parecerla mayor de 70 años», compartió entre susurros.
A medida que avanzaban las investigaciones y se realizaban las autopsias, quedó claro que esta historia solo era más oscura. La víctima había recibido múltiples heridas en zonas vitales como el cuello y los pulmones; cada puñalada contada era un recordatorio del brutal final al que llegó Chari. Un agente judicial mostró el cuchillo homicida durante el juicio: «Las primeras puñaladas fueron en la parte delantera del cuerpo, donde ella no tuvo oportunidad alguna para defenderse».
La comunidad sigue atónita ante este crimen tan horrendo. ¿Cómo es posible llegar a tal extremo? Es difícil encontrar respuestas ante tanto dolor e injusticia.

