MADRID 5 Oct. (EUROPA PRESS) – En un giro inesperado de los acontecimientos, el antiguo príncipe Andrés Mountbatten-Windsor ha decidido llevar a los tribunales a la Policía del Valle del Támesis. ¿El motivo? Las órdenes de registro que se ejecutaron en febrero en dos de sus propiedades, todo en medio de una investigación que está dejando mucho que desear y que gira en torno a sus oscuros vínculos con el delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein.
Un portavoz de la Policía ha afirmado: «Mientras seguimos investigando sobre conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, estamos enfrascados en procesos legales relacionados con órdenes obtenidas previamente del Tribunal Penal Central». La prudencia parece ser la palabra clave aquí, ya que también han señalado que sería inapropiado ofrecer más comentarios mientras esto sigue su curso judicial.
Un arresto cargado de controversia
A finales de febrero, el expríncipe Andrés fue detenido en su residencia de Sandringham. Este arresto llegó justo semanas después de que la Familia Real británica comenzara oficialmente el proceso para despojarle de sus títulos y tras ser expulsado de su mansión en Windsor por todo el escándalo generado por Epstein.
El jefe policial Oliver Wright confirmó en mayo que se investigarían las acusaciones sobre conducta sexual inapropiada contra Mountbatten-Windsor. Todo esto ocurre justo cuando el Gobierno británico ha liberado documentos relacionados con su nombramiento como enviado comercial allá por 2001. Cada día parece haber un nuevo capítulo en esta historia repleta de giros inesperados y críticas hacia la falta de transparencia.

