La historia de Marga Pallicer, la apasionada artesana detrás de La Palmesana, nos llega como un puñetazo en el estómago. El pasado domingo, al caer la tarde, ella y su equipo se encontraron con una realidad que les hizo temblar: su furgoneta tenía una ventanilla rota y lo peor, todo su material había desaparecido.
“Nos quedamos paralizados al ver el cristal roto”, recuerda Marga, todavía incrédula. Todo lo que habían organizado meticulosamente tras participar en un mercado en los Jardines de la Misericòrdia se había esfumado. “Habíamos trabajado duro ese fin de semana y ahora no queda nada”, explica con tristeza.
Más que un robo, un desgarro emocional
Apenas se repusieron del shock cuando ya estaban llamando a la Policía Nacional para interponer la denuncia. Un día después llegaron los agentes de Policía Científica para recoger pruebas y Marga no dudó en entregarles un inventario detallado con todo lo que le habían robado. “Nos dijeron que estuviéramos atentos a plataformas como Wallapop o Vinted por si alguna pieza aparecía ahí”, añade esperanzada.
Pero más allá del valor económico perdido, lo que realmente duele es el impacto emocional. “Como artesana, esto es muy doloroso”, confiesa Marga. No son solo objetos; son meses de dedicación y cariño invertidos en cada joya creada a mano. “Si te pones a pensar en todas las horas que has dedicado, es desalentador”, reflexiona.
A pesar del varapalo recibido, hay algo que ha iluminado este oscuro momento: la respuesta solidaria de la comunidad. Tras hacer público su caso a través de un vídeo pidiendo ayuda para recuperar sus piezas, Marga ha recibido un apoyo abrumador. “Nunca imaginé tal repercusión. Estoy increíblemente agradecida por toda la gente que ha compartido nuestra historia”, dice con gratitud.
Aún mantiene la esperanza viva: “Confiamos en que esta difusión ayude a recuperar parte de lo perdido”. Y así sigue adelante, intentando mantener su actividad creativa pese al doloroso revés sufrido.

