En el corazón de Pere Garau, la comunidad se ha movilizado. La Asociación de Vecinos y Vecinas, con un espíritu incansable, llevó al Ajuntament de Palma una serie de quejas que ya no podían ignorar. Los solares abandonados habían dejado de ser simples espacios vacíos para convertirse en focos de inseguridad y salubridad. La situación era insostenible; algunos terrenos, como el ubicado junto a un famoso edificio okupado, se habían transformado en vertederos improvisados llenos de objetos peligrosos.
A medida que el calor del verano comenzaba a apretar, la preocupación crecía entre los vecinos. Estos solares no solo atraían a personas sin hogar, sino que además estaban repletos de vegetación descontrolada que aumentaba el riesgo de incendios. Era un escenario preocupante, sobre todo con viviendas tan cerca y vehículos estacionados en sus alrededores. Durante una reunión con los responsables del Ayuntamiento, los residentes expresaron su angustia y urgieron a tomar cartas en el asunto.
Una respuesta rápida para la tranquilidad vecinal
La buena noticia llegó rápido: desde el Ayuntamiento prometieron contactar con los propietarios para instarles a limpiar esos espacios. Si no lo hacían, serían ellos quienes asumirían la tarea y luego les pasarían la factura. Y así fue como comenzó el cambio. Con una respuesta casi inmediata, varios de esos solares fueron tapiados o vallados nuevamente. Los trabajos no se limitaron solo a cerrar estos lugares; también hubo limpieza y poda para mitigar los riesgos denunciados por la comunidad.
Los vecinos respiraron aliviados al ver cómo poco a poco se disipaban las amenazas en su entorno. A pesar de todo lo vivido, esta acción ha sido recibida con alegría por parte de todos ellos: es un paso hacia una vida más segura y limpia en Pere Garau.

