En una historia que parece sacada de una película, un trabajador de un hotel en Palma ha sido detenido por la Policía Nacional después de ser acusado de robar el portátil de un compañero, valorado en nada menos que 1.700 euros, junto con una cámara deportiva y cerca de 1.000 euros que pertenecían a las propinas de sus colegas.
Todo comenzó el pasado sábado cuando el responsable de seguridad del hotel, ubicado en pleno centro palmesano, se dio cuenta de que había desaparecido no solo el ordenador, sino también sus dos cargadores. Y como si fuera poco, también se había esfumado una tablet propiedad del establecimiento.
La investigación da sus frutos
Tras recibir la denuncia, los agentes del Grupo de Policía Judicial pusieron manos a la obra para descubrir qué había sucedido. Después de investigar un poco, todo apuntaba a que el ladrón era uno de los propios trabajadores del hotel. Lo curioso es que ese mismo día se enteraron que este sospechoso podría estar rondando por las cercanías del establecimiento. Sin perder tiempo, alertaron a una patrulla del Grupo de Atención al Ciudadano.
Los policías llegaron rápidamente al lugar y dieron con él. Al interceptarlo, procedieron a su detención bajo la sospecha firme de haber cometido un delito de hurto. Pero eso no fue todo; durante su investigación se reveló que también había robado esa tablet tan valiosa para la empresa.
A veces nos preguntamos hasta dónde puede llegar la avaricia humana y cómo algunos deciden traicionar a quienes trabajan codo a codo con ellos. En esta ocasión, lo cierto es que la justicia ha hecho su trabajo y esperamos que esto sirva como lección para todos.

