Este viernes por la mañana, la playa de Palmira, ese rincón lleno de vida y risas, se convirtió en el escenario de una conmovedora historia. Una mujer octogenaria disfrutaba del mar cuando, repentinamente, comenzó a sentirse mal. Era alrededor de las 11:00 horas y la playa estaba repleta de bañistas despreocupados.
Los que estaban cerca no dudaron en darse prisa para alertar a los servicios de emergencia. En un abrir y cerrar de ojos, una ambulancia del SAMU 061 llegó al lugar, acompañada por dos vehículos de la Policía Local, efectivos de la Guardia Civil y valientes voluntarios de Protección Civil. Todos ellos formaron un gran dispositivo para atender a nuestra protagonista.
Un esfuerzo colectivo
Los profesionales sanitarios no perdieron ni un instante; activaron su protocolo habitual y montaron una carpa justo allí, en la arena caliente, para poder estabilizar a la mujer con toda la atención que necesitaba. Trabajaron incansablemente hasta lograr que se sintiera mejor. Luego vino el momento decisivo: fue trasladada a un centro hospitalario donde continuará recibiendo atención médica.
Aunque todavía no está claro qué pudo haber causado que esta mujer se sintiera indispuesta mientras disfrutaba del agua, lo cierto es que el compromiso y rapidez del equipo de emergencias nos recuerda lo importante que es estar siempre atentos a los demás. Al final del día, todos somos parte de esta comunidad que cuida unos de otros.

