La tarde del pasado sábado, mientras el sol se ponía sobre Santanyí, dos turistas vivieron un auténtico desastre. Habían dejado su coche aparcado, confiados en que todo estaría a salvo, cuando de repente, un par de sinvergüenzas decidieron romper la ventanilla y llevarse una mochila que contenía pertenencias valoradas en unos 7.000 euros. La escena es desoladora; robarle a un viajero que busca disfrutar de unas vacaciones es realmente miserable.
La rápida intervención de la Guardia Civil
La Policía Local fue avisada casi inmediatamente del robo y no perdieron tiempo. Alertaron a la Guardia Civil, quienes pusieron manos a la obra para dar caza a los ladrones. Las pistas les llevaron a un autobús que circulaba entre Cala d’Or y Palma. Imagina la tensión: los agentes sabían que tenían poco tiempo antes de que los delincuentes se esfumaran con el botín.
Finalmente, lograron interceptar el autobús cerca de Llucmajor. Dentro, encontraron a dos hombres cuya actitud no dejaba lugar a dudas; nerviosismo y evasivas eran sus mejores amigos. Y lo más impactante: allí estaba la mochila robada, intacta y llena de las pertenencias ajenas.
Para colmo, uno de ellos tenía cortes en las manos… ¿Casualidad? No lo creo. Los daños parecían coincidir con el cristal roto del coche víctima del atraco. Además, los sospechosos llevaban tarjetas de transporte público registradas a nombre de otras personas; algo muy raro si nos paramos a pensarlo bien.
Así las cosas, fueron detenidos por robo con fuerza. Las pertenencias sustraídas fueron recuperadas gracias al buen trabajo de nuestros agentes. Es una suerte que estas historias terminen bien para las víctimas, aunque siempre nos quedará ese mal sabor tras un acto tan despreciable.

