El fin de semana pasado, Palma fue escenario de una situación alarmante que nos deja reflexionando sobre la seguridad vial. Dos mujeres, de 32 y 44 años, están bajo la lupa de la Policía Local tras causar sendos accidentes al volante, y lo que es peor, ambas habían estado bebiendo. En un momento donde se celebra la vida, parece que algunas prefieren ponerla en riesgo.
Una noche para olvidar
La primera mujer se vio envuelta en un accidente a las 00:48 horas del sábado 15 de agosto. En la calle Mare de Déu de la Victòria, su coche chocó con fuerza contra otros dos vehículos perfectamente estacionados. La escena era preocupante; los agentes llegaron y encontraron a esta conductora dormida al volante. Tras despertarla con dificultades y notar el olor a alcohol, ella misma confesó que había estado celebrando su cumpleaños con unas copas de más. Los resultados fueron devastadores: 1,15 mg/l de alcohol por aire espirado, casi cinco veces el límite permitido.
Pero la historia no termina ahí. Solo un día después, a las 02:45 horas del domingo 16 de agosto, otra mujer tuvo un destino similar en la calle del Gremi de Sabaters. A pesar de estar conduciendo por un tramo recto, perdió el control y terminó chocando contra otro coche aparcado. Al igual que su predecesora, mostró claros signos de embriaguez y su prueba arrojó un resultado también escalofriante: 1,03 mg/l, más del cuádruple del límite legal.
Aquello no eran simples accidentes; eran recordatorios contundentes sobre cómo el abuso del alcohol puede nublar nuestro juicio y poner vidas en peligro. Ambas mujeres decidieron rechazar una segunda prueba médica para contrastar los resultados iniciales y sus coches acabaron siendo retirados por grúas municipales. Ahora sus casos están en manos del Tribunal correspondiente.

