MADRID 18 Ago. (EUROPA PRESS) – En una jugada inesperada, el Tribunal Supremo de Pakistán ha decidido que Imran Jan, el ex primer ministro encarcelado por un escándalo de corrupción, sea trasladado a un hospital. Esto sucede tras las insistentes preocupaciones planteadas por su familia sobre su estado de salud. Desde su partido, el Movimiento por la Justicia de Pakistán (PTI), han resaltado lo crucial que era este cambio.
A sus 73 años, Khan lleva desde agosto de 2023 tras las rejas y siempre ha sostenido que esta condena está manchada de motivaciones políticas. “Nos alegra esta decisión, aunque hubiera sido ideal que se tomara antes para evitar que su salud se deteriorara tanto”, señaló Zulfikar Bujari, un cercano aliado. En sus palabras hay una mezcla de alivio y crítica al sistema.
Un traslado con urgencia médica
La corte ha dado luz verde para que Imran sea llevado al Hospital Internacional Shifa en Islamabad en menos de 48 horas. Allí tendrá acceso a un equipo médico adecuado y se espera que reciba la atención necesaria para tratar problemas como la hipertensión y ansiedad detectados recientemente por médicos durante una evaluación en la prisión.
A pesar del revuelo mediático y popularidad que aún sostiene entre los ciudadanos, el Gobierno ha complicado su situación limitando las visitas familiares y legales durante medio año. Pero no todo está perdido; le han recomendado leer periódicos o ver televisión para mantenerlo más conectado con el mundo exterior. La lucha por su bienestar sigue siendo una batalla constante para él y sus seres queridos mientras avanza este capítulo incierto en su vida.

