El pasado viernes, la playa de Muro se convirtió en el escenario de un simulacro que no dejó a nadie indiferente. Desde bien temprano, a las 11:35, los socorristas comenzaron a prepararse para lo inesperado. Todo comenzó con un usuario que, tras sufrir un mareo en su tabla de paddle surf, cayó al agua justo en el canal donde las embarcaciones navegan. Un momento tenso que puso a prueba la preparación y los nervios del equipo.
Un día repleto de desafíos
Una vez rescatado y llevado a la orilla, la situación se complicó aún más cuando el hombre entró en parada cardiorrespiratoria. Fue entonces cuando los valientes socorristas iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), trabajando codo a codo con los sanitarios de la ambulancia municipal Alfa-Muro. La Policía Local también estuvo presente, asegurando la zona mientras el público miraba con preocupación lo que sucedía.
Pero eso no fue todo. En medio del caos, una segunda llamada llegó al operativo: había otro bañista atrapado en una boya a unos 200 metros de la costa. Con determinación, se estrenó el nuevo vehículo acuático SEABOB RESCUE para realizar este rescate. Y como si fuera poco, el equipo también tuvo que atender un incidente en la pasarela de madera donde un usuario se había hecho daño en el pie y lidiar con un vertido accidental de aceite en la arena siguiendo protocolos estrictos.
La jornada llegó a su clímax cuando uno de los policías encargados del perímetro sufrió un golpe de calor debido al intenso calor del día y cayó desmayado sobre la arena caliente. Rápidamente, sus compañeros y los socorristas intervinieron para ayudarle; afortunadamente lograron reanimarlo bajo la supervisión atenta de expertos en emergencias. Sin duda, fue una jornada intensa que demostró no solo las habilidades del equipo sino también su capacidad para actuar bajo presión.

