En la madrugada del viernes, las calles de Platja de Palma fueron testigo de un episodio desgarrador. Dos turistas noruegos, apenas veinteañeros, se encontraron en una situación que jamás habrían imaginado al llegar a la isla. Caminaban despreocupados cuando un grupo de mujeres se acercó a ellos, tocándoles sin su consentimiento y ofreciéndoles servicios sexuales.
Los chicos, atónitos ante la situación, decidieron alejarse. Sin embargo, no contaban con que un hombre los interceptaría poco después. Este individuo, armado con un cinturón y un candado para bicicletas envuelto en plástico, les exigió que contratara los servicios de las mujeres. La tensión aumentó y el ambiente se volvió peligroso; el agresor no dudó en utilizar su cinturón como arma, golpeando a uno de los jóvenes varias veces.
Un desenlace angustiante
A pesar del miedo que sentían, los turistas lograron escapar corriendo hasta encontrarse con una patrulla de la Policía Nacional. Al informarles sobre lo sucedido y mostrar las lesiones visibles de uno de ellos, los agentes actuaron rápidamente. Se dirigieron al lugar del ataque y localizaron al hombre agresor junto con las armas utilizadas durante la agresión.
Las víctimas fueron trasladadas a un centro médico para recibir atención y posteriormente llevaron su denuncia a la comisaría. Es inaceptable que nuestra querida isla sea escenario de este tipo de violencia y abuso. ¿Qué está pasando? Todos merecemos disfrutar de nuestras vacaciones sin miedo ni agresiones.

