A primera hora de este miércoles, la tranquilidad de la residencia de mayores en Inca se vio interrumpida por un incendio que ha obligado a evacuar a más de un centenar de personas. La noticia, que nos deja helados, nos recuerda lo frágil que puede ser la seguridad en nuestros espacios más vulnerables.
Los equipos de emergencia no tardaron en movilizarse; llegaron rápidamente los Bombers de Mallorca, junto a las unidades de Inca y Alcúdia. También se hicieron presentes la Policía Local y la Guardia Civil, todos unidos ante el desafío. Según cuentan fuentes cercanas al incidente, el fuego habría comenzado en un cuadro eléctrico, extendiéndose con rapidez a través del edificio y llenando el aire con humo denso.
Una situación crítica para los más vulnerables
La preocupación era palpable. En total, fueron 111 personas, muchas de ellas ancianas y dependientes, las que tuvieron que abandonar sus habitaciones precipitadamente. Para garantizar su bienestar mientras se controlaba la situación, se estableció un hospital de campaña improvisado en el colegio Ponent.
Nadie está preparado para vivir algo así; esa sensación de desamparo ante una emergencia puede ser devastadora. Esperemos que todos estén bien y pronto podamos saber cómo han superado esta experiencia tan aterradora.

