La madrugada del pasado sábado se convirtió en un verdadero infierno para un anciano de La Soledat, cuando tres jóvenes decidieron irrumpir en su hogar mientras él dormía. No hay palabras para describir lo que sintió aquel hombre al despertar rodeado de delincuentes, quienes le arrebataron la cadena de oro que llevaba colgada al cuello, dejándolo herido y vulnerable.
Justicia en marcha
La jueza del Tribunal de Instancia de Palma ha tomado cartas en el asunto y ha ordenado el ingreso inmediato en prisión de dos de los detenidos. Estos no son unos cualquiera; uno es un excanterano del Villarreal, cuyo sueño futbolístico parece haberse convertido en cenizas desde que dejó el club hace más de un año. El otro también tiene una trayectoria deportiva en varios equipos juveniles de Mallorca. Sin embargo, eso no les exime de las consecuencias legales que deben enfrentar ahora.
No solo se les acusa del asalto a este anciano, sino que además tienen sobre sus espaldas otros doce robos con violencia a personas mayores en distintos puntos de Palma. Un historial preocupante que refleja una alarmante tendencia hacia el ataque a los más vulnerables. Mientras tanto, la Policía Nacional está tras la pista del tercer cómplice, quien logró escapar antes de ser detenido y ahora se encuentra fugado.
A medida que avanzaban las investigaciones, los agentes lograron obtener imágenes clave gracias a una cámara de videovigilancia instalada en la casa del octogenario. Esto permitió seguirle la pista a los ladrones, quienes habían abandonado la isla rápidamente: dos volaron hacia Barcelona y el tercero escapó por ferry. Los agentes no perdieron tiempo y actuaron rápido; así fue como lograron atrapar a los dos jóvenes con 3.500 euros en efectivo justo después de aterrizar.
Parece ser que estos delincuentes habían involucrado a otra persona para vender la cadena robada, quien también ha sido arrestada bajo cargos por receptación. Afortunadamente, la cadena sustraída fue recuperada y devuelta a su legítimo propietario. Pero lo más inquietante es cómo eligieron cuidadosamente sus víctimas: personas octogenarias o nonagenarias desprotegidas ante este tipo de ataques cobardes.

