Un nuevo capítulo oscuro se ha escrito en la historia del turismo en Magaluf. Una mujer irlandesa, que llegó a los juzgados de Vía Alemania con el peso de su culpa a cuestas, ha sido condenada a pagar 2.700 euros tras haber agredido sexualmente a un joven sueco en el spa de un hotel el pasado junio.
La procesada, que se mostró culpable mediante videoconferencia, tendrá además que indemnizar al afectado con 500 euros por los daños morales sufridos. Aunque inicialmente la Fiscalía pedía un año y medio de prisión para ella, su defensa logró llegar a un acuerdo que rebajó la acusación a una agresión sexual de menor entidad.
Una tarde de horror en la sauna
Los hechos ocurrieron alrededor de las 18:00 horas del 4 de junio. El chico, disfrutando del relax en una sauna del hotel, fue abordado por esta mujer que entró y se sentó cerca. La conversación empezó con preguntas banales sobre su estancia en Magaluf, pero todo dio un giro escalofriante cuando ella, tras salir momentáneamente del habitáculo por el calor, decidió volver y colocarse al lado de él en los baños turcos.
Sin previo aviso y sin importar el rechazo expreso del joven, la mujer puso sus manos donde no debía. La situación fue tan inesperada como angustiante; él le dejó claro que no le interesaba lo que estaba haciendo. Ante esto, tuvo el valor suficiente para avisar a la Policía Local de Calvià.
Los agentes llegaron rápidamente al hotel y dieron con la presunta autora, quien estaba acompañada por su marido. Tras ser arrestada por agresión sexual y quedar libre bajo condiciones judiciales, volvió a su país. Sin embargo, este martes asumió sus actos ante la jueza y aceptó las consecuencias: además de pagar esa multa e indemnización, no podrá acercarse ni comunicarse con la víctima durante dos años.
Esta situación nos recuerda cómo hay sombras incluso en los lugares más paradisíacos. La justicia ha hablado; ahora solo queda esperar que incidentes como este no vuelvan a suceder.

