Este viernes, a eso de las seis de la tarde, se vivió un momento surrealista en la Estació Intermodal. Un hombre de 55 años, español y cansado tras una larga jornada, decidió tomarse un descanso en el tren de Inca. Sin embargo, al despertar, se encontró con una situación más que incómoda: estaba encerrado dentro del vagón.
Una experiencia angustiante
Al parecer, nadie revisó el tren antes de dar por finalizado el viaje. «Las luces estaban encendidas y todo parecía normal», comentaba el afectado con voz temblorosa. Pero al intentar abrir la puerta, se dio cuenta de que no había manera. Desesperado, trató de contactar con la empresa de transportes y también con el 112 sin éxito.
La cosa se complicó cuando poco después las luces empezaron a apagarse y el aire acondicionado dejó de funcionar. «Empezaba a hacer un calor de mil demonios», decía mientras recordaba cómo su mujer corrió hacia la estación para avisar al personal justo cuando él intentaba llamar la atención desde dentro del tren. A pesar de golpear la ventanilla como un loco, no hubo forma.
Cerca de quince minutos después, el equipo de SFM finalmente accedió por la cabina y pudo liberar al hombre atrapado. Sin embargo, dejó claro que había sentido como si todo hubiera sido culpa suya: «Me miraban mal y me decían que la cabina sí estaba abierta. ¿Cómo iba yo a saberlo?». Este episodio pone sobre la mesa una cuestión importante: es fundamental revisar los trenes antes de cerrarles las puertas para evitar situaciones tan angustiosas como esta. El protagonista espera que alguien tome nota para que no vuelva a ocurrir.

