La escena era casi de película. Este martes, ‘La Paca’, una figura conocida y polémica del barrio de Son Banya, llegó tarde a la Audiencia de Palma. Vestía un camisón azul con flores que contrastaba con sus zapatillas Skechers. En su brazo derecho brillaba un tatuaje que llevaba el nombre de Paco rodeado por un corazón, un detalle que podría parecer insignificante pero que habla mucho sobre su vida. Francisca Cortés Picazo, de 71 años, se escondía entre otros 43 acusados, intentando evitar los flashes de las cámaras como si fueran balas.
Una decisión arriesgada
El juicio, que prometía ser decisivo en su historia y la de muchos más, quedó aplazado sin fecha tras su firme decisión de rechazar cualquier acuerdo con la Fiscalía. La matriarca de Son Banya está acusada nada menos que de formar parte de una red dedicada al tráfico masivo de drogas en Mallorca. Según los investigadores, su papel no sería tan protagónico como algunos podrían pensar; más bien actuaba como apoyo para uno de sus sobrinos cuando este no podía conseguir estupefacientes por otros medios.
La fiscalía exige cinco años tras las rejas y una multa considerable de 5.400 euros. Durante un registro en su hogar en s’Hostalot, la Guardia Civil encontró 15.000 euros en efectivo junto a 304 gramos de marihuana; parece que el negocio ha sido rentable para ella y su familia.
Pero no es solo ‘La Paca’ quien está bajo la lupa: los otros 44 procesados enfrentan penas acumuladas que alcanzan los 239 años en prisión y multas por valor total de 15,1 millones de euros. Todos ellos están implicados en una trama dedicada a distribuir cocaína, heroína y hachís entre enero del 2021 y marzo del 2022.
David Molina tomó las riendas del clan familiar tras la enfermedad grave del patriarca Isidro Cortés Picazo –conocido como ‘El Moreno’, hermano de La Paca– lo que muestra cómo el negocio familiar se ha extendido como una telaraña por toda Mallorca.
A medida que avanzaban las investigaciones, quedó claro que tenían todo un aparato montado: desde plantaciones clandestinas hasta redes logísticas complejas para introducir droga desde Tarragona mediante camiones embarcados en ferris. Todo estaba meticulosamente organizado; reuniones secretas para negociar precios eran algo habitual entre ellos.
El golpe final llegó a finales de marzo del 2022 cuando la Guardia Civil desmanteló esta red durante la operación Origen, llevándose consigo drogas, dinero e incluso coches lujosos. Y así sigue el ciclo; mientras unos luchan por salir adelante o recuperarse después del daño causado por estas actividades ilícitas, otros parecen estar atrapados sin salida.¿Qué futuro les espera?

