La madrugada del sábado en Playa de Palma, un suceso inesperado dejó a muchos boquiabiertos. La Policía Nacional detuvo a un hombre senegalés que, sorprendentemente, llevaba consigo un cargamento de óxido nitroso, más conocido como el famoso ‘gas de la risa’. Este individuo no solo se enfrenta a un delito contra la salud pública, sino que también ha encendido las alarmas sobre el tráfico y consumo de sustancias peligrosas en nuestra comunidad.
Un encuentro inquietante
Todo comenzó cuando una patrulla del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) notó a este hombre con una actitud extraña, casi esquiva al ver a los agentes. Al acercarse y pedirle que se identificara, descubrieron que tenía las llaves de un coche de alquiler. Intentó salir del paso diciendo que era de un amigo y que estaba estacionado cerca. Pero los policías decidieron investigar.
Al abrir el vehículo, ¡menuda sorpresa! Encontraron 18 botellas llenas de óxido nitroso, cada una pesando alrededor de kilo y medio, lo que suma casi 30 kilos en total. No solo eso: había varios utensilios listos para facilitar su consumo inmediato en plena calle. Una escena preocupante que pone sobre la mesa el tema del uso irresponsable y peligroso del ‘gas’.
Los agentes no tardaron en hacerle llamar al supuesto dueño del coche. Cuando llegó este segundo individuo y reconoció el cargamento como suyo, fue detenido sin más dilación. Este episodio nos hace reflexionar sobre cómo estas prácticas afectan nuestra salud pública y la seguridad en nuestras calles.

