En menos de 24 horas, la MA-4030 ha sido testigo de una serie de accidentes que nos hacen levantar la vista del asfalto y preguntarnos: ¿qué está pasando aquí? Siete vehículos involucrados, entre ellos un camión, y hasta diez personas heridas, una de ellas en estado grave. Esto no suena a casualidad; más bien parece el nacimiento de un nuevo punto negro en las carreteras de Mallorca.
Un tramo problemático
La vía que conecta los municipios de Sant Llorenç y Son Servera es un lugar donde el riesgo parece estar a la orden del día. Con doble sentido y arcenes estrechos, los residentes ya han empezado a señalar el inicio de las obras en el torrente de Sant Llorenç como una posible causa del incremento del tráfico. Más coches circulando por esta carretera significa más accidentes; así funciona la lógica.
Aunque también hay que hablar de otros factores que parecen ser parte del problema. Excesos de velocidad y adelantamientos peligrosos son dos circunstancias recurrentes en este tipo de siniestros. Pero eso no es todo: esta carretera también es transitada por ciclistas y carece, en gran medida, de guardarraíles. Es fácil imaginar cómo acaban algunos vehículos después de perder el control: encajados en la cuneta, como ocurrió recientemente.
El último accidente fue particularmente impactante. Una colisión frontal entre una pareja septuagenaria y otro conductor más joven dejó a todos heridos. A las 11:30 horas del sábado, sus coches chocaron violentamente, uno volcando en medio del camino mientras el eje delantero quedaba hecho añicos. Y justo 19 horas antes, un múltiple choque entre un camión y cuatro turismos dejó siete heridos leves; afortunadamente no hubo víctimas fatales.
Pero esto nos hace reflexionar sobre lo que podría suceder cuando aumente el tráfico turístico dentro de un mes. ¿Estamos realmente preparados para evitar lo peor? Sin duda alguna, necesitamos tomar cartas en el asunto antes de que este punto negro se convierta en algo aún más trágico.

