La madrugada del pasado domingo se tornó sombría en Sant Llorenç des Cardassar. En un giro escalofriante, la Policía Local tuvo que intervenir en dos casos de violencia de género que ocurrieron con apenas una hora de diferencia. ¿Y quiénes eran los protagonistas de esta historia? Dos turistas británicos que, lejos de disfrutar de su estancia, decidieron llevar el conflicto a otro nivel.
Todo comenzó en Sa Coma. La calma aparente fue interrumpida por una llamada alarmante que reportaba gritos y discusiones dentro de un hotel. Al llegar, los agentes encontraron a una mujer herida y cubierta de sangre. Su pareja, un hombre de 51 años, era el presunto agresor. Según lo que contó la víctima, el alcohol había hecho estragos esa noche y las amenazas fueron solo el inicio de un tormento físico y emocional.
Un ciclo sin fin
A pesar del miedo, ella tuvo el valor de escapar y pedir ayuda a otros huéspedes, quienes no dudaron en brindarle apoyo. Con pruebas visibles del ataque y ante la situación crítica, los policías actuaron rápidamente para detener al agresor.
Casi al mismo tiempo, otra llamada llegó a la comisaría desde S’Illot. Un nuevo aviso alertaba sobre una mujer británica de 38 años que se encontraba en la playa, visiblemente afectada y con lesiones que hablaban por sí solas. Cuando los agentes llegaron al lugar, se enteraron que también ella había sido víctima de su pareja durante otra discusión acalorada dentro del hotel.
Poco después lograron localizar al hombre implicado; este caso involucraba a un británico de 37 años quien fue detenido inmediatamente tras ser identificado como el causante del sufrimiento. La mujer necesitó atención médica urgente y fue trasladada al Hospital de Manacor para asegurarse de que no hubiese daños más graves.
Desde la Policía Local subrayan lo crucial que es contar con la colaboración tanto ciudadana como por parte del personal hotelero; esas llamadas permitieron actuar con rapidez ante situaciones tan delicadas. Una vez finalizadas las diligencias policiales, ambos hombres fueron puestos a disposición judicial.
No podemos pasar por alto lo inquietante que resulta ver cómo dos incidentes tan similares ocurren casi simultáneamente. Esto resalta aún más la necesidad urgente de fomentar una conciencia social contra estos comportamientos violentos y recordar siempre lo esencial: no hay excusas para el maltrato.

