En una tarde cualquiera de mayo, un hombre de 71 años decidió que una visita al bar era más importante que las normas de tráfico. ¿El resultado? Un coche aparcado en doble fila, bloqueando el paso y una denuncia por parte de la Policía Local de Palma que lo dejó con las manos vacías.
La historia se desarrolla en la calle Colliure, donde este septuagenario, tras dejar su vehículo mal estacionado para disfrutar de unas cañas, no imaginaba que su decisión le traería más problemas que alegrías. La unidad del Equipo Comunitario de Proximidad (ECOP) detectó el coche obstructivo y mientras los agentes se preparaban para ponerle la multa por infracción, él salió del bar sin preocupaciones. Pero claro, aquí no termina todo.
Una prueba que no esperaba
Al intentar reanudar su marcha, los policías notaron algo raro. Símbolos claros de haber disfrutado un poco más de la cuenta. Con ese presentimiento, decidieron solicitar apoyo a la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) y realizar las pruebas pertinentes. El resultado fue contundente: 0,41 mg/l en aire espirado. La fiesta terminó ahí.
No solo perdió su coche al ser llevado al depósito municipal de Son Toells, sino también se encontró con una denuncia administrativa por superar la tasa máxima permitida de alcohol en sangre. Una lección dura pero necesaria para quienes piensan que aparcar mal y beber no tiene consecuencias. Así es como un simple plan para relajarse se convirtió en un lío monumental.

