En una noche cualquiera en el barrio de Foners, la Policía Local de Palma se topó con un joven de 28 años, de nacionalidad marroquí, que tenía más cosas que ocultar que su nombre. La historia comenzó cuando una patrulla, haciendo su ronda habitual, notó que el chaval mostraba una actitud bastante esquiva al verlos. ¿Qué escondería? Al parecer, mucho.
Era alrededor de las 22:20 horas del lunes cuando los agentes del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) se percataron del comportamiento sospechoso del individuo en la calle Nicolau de Pacs. En cuanto el chico se dio cuenta de la presencia policial, intentó salir por patas. Pero no lo logró; los efectivos le dieron el alto y comenzaron a identificarlo.
Material listo para delinquir
Los datos no tardaron en hablar: este joven tenía una orden de búsqueda y captura vigente desde el 27 de febrero por un delito de hurto. Pero eso no fue todo; durante un registro posterior a su detención, los agentes encontraron una bolsa plástica y varias láminas de papel aluminio. ¿Para qué? Para forrar objetos y así engañar a los arcos de seguridad en tiendas. Una jugada muy tramposa que demuestra cómo hay quienes están siempre buscando la manera más astuta –y lamentable– para robar.
No es la primera vez que este chico pasa por estas andanzas; ya contaba con antecedentes y hasta tres detenciones previas por delitos menores relacionados con hurtos. Es triste ver cómo algunas personas tiran a la basura sus oportunidades mientras juegan al gato y al ratón con la ley.

